Jan 21, 2017

Ejercicios de reflexión sobre la vulnerabilidad - II

Vulnerabilidad al desnudo 8/30: me cuesta muchísimo trabajo cuidarme físicamente, mi sobrepeso es el tema de mi vida, uno que todavía no logro resolver y a veces hasta empeora. Tengo adicción al azúcar, a los carbohidratos, a la cafeína... y cuando dejo de consumirlos noto claramente esta sensación de desasosiego interior...de que se viene esto... Y "esto" es todo lo conciente y subconciente que estas sustancias me ayudan a no sentir. Los discursos de "date lo mejor", "pon tu salud primero", etc., no me hacen ningún sentido.

Explorando el estado vulnerable en mi interior 9/30: y relacionado con el anterior, me cuesta mucho (¡mucho!) trabajo decir "NO". ¡Es como un salto al vacío para mí! Siento que algo terrible va a suceder, que no voy a poder con las consecuencias, con el conflicto, ¡que me van a dejar de querer/aceptar y que no podré con eso! Es muy curioso, en verdad la terapia psicocorporal me ha ayudado muchísimo con esto (no es comercial), porque ahora ya contemplo la posibilidad de decir... no, y hasta he dicho no a veces, ¡y con mucho gusto! Peeero, me doy cuenta que todavía me cuesta trabajo, todavía mi sensor interior está en proceso de afinación y consolidación, me veo envuelta y confundida en la transferencia, y no me sale el no, le doy vueltas, me justifico desde mi orgullo, claro, así que mi Ser Inferior opera en mi contra aparentemente, aunque sabemos que nunca es así... Finalmente ahí hay abajo algo como "como yo soy más grande que tú, yo te digo sí a todo, porque yo puedo contigo y con más...", pero esta distorsión es difícil y pesada, ando cargando con muchos "sis" que debieron ser "nos"... Esto me toca mucho, con claridad veo mi Ximena niña, me viví como si no hubiera podido afirmarme, como si mi persona hubiera quedado siempre en función de otro, mendigando amor, guardando las apariencias, como si yo no fuera la reina y señora de toda mi energía, mi cuerpo, y mi vida... Y esta conciencia me ayuda muchísimo a ir tomando mi justo lugar conmigo misma, aquél en donde no importa qué consecuencias haya, pues puedo con ellas, puedo respirar a través de lo que sea, y poder ponerme primero, con claridad y asertividad, y decir no.

Vulnerabilidad en mí 10/30: voy a editar esto.- Durante mucho tiempo usé mi fuerza masculina para sobrevivir, demostrar, lograr, etc., reprimiendo y censurando mi energía femenina, y esto me impedía atraer al compañero de vida que tanto anhelaba.

Explorando mi vulnerabilidad 11/30: y relacionado con lo anterior, durante mucho tiempo preferí competir, dominar, no sentir, poseer y en última instancia, aniquilar, a mirar, escuchar, aceptar, recibir y amar a los hombres que conocí, viviendo gran frustración y soledad.

Explorando mi vulnerabilidad 12/30: del miedo de ser desechada, ignorada, desacreditada, abandonada, humillada, me defiendo con una imagen de independencia, autonomía, autosuficiencia, insensibilidad, fortaleza... y un largo etcétera.

Vulnerabilidad 13/30: el orgullo y el control son dos herramientas que me mantienen en el espejismo del aparente poder. En realidad ocultan el ser suave, muy sensible y vulnerable que soy. El Ser Inferior y mi intencionalidad negativa van de la mano: "nunca confiaré en ti, yo lo hago mejor que tú". Dos de mis trabajos permanentes de vida son soltar, y confiar.

Vulnerabilidad 14/30: soy muy aprehensiva de mis animales y los animales en general: proyecto en ellos mi inocencia, indefensión, espontaneidad, fe ciega... y me duele profundamente ver esas virtudes sometidas, anuladas y lastimadas :(. No soporto su sufrimiento. Una fuerte proyección de mi propia conciencia infantil. Me sirve mucho recordar que son seres altamente inteligentes y tienen clara su misión en este Planeta. Yo misma trato de hacer consciencia de esas cualidades en mí.

Jan 14, 2017

Reflexiones en torno a la vulnerabilidad - 30 días, 30 reflexiones

Ejercicio de vulnerabilidad 1/30: no sé qué decir, no quiero que me juzgues. Si me juzgas mal, me quedo sola, si me juzgas bien, puede que quieras algo de mí.

Ejercicio de vulnerabilidad 2/30: ayer modifiqué la lista de quién puede leer esto. No me atrae la idea de mostrarme ante cualquier persona. De nuevo, mi miedo al juicio.

Explorando mi interior en torno al estado vulnerable 3/30: la pulsión de evitar este estado es muy fuerte en todo mi ser -físico, mental, emocional. Estar ahí significa para mí que estoy indefensa, que me pueden aniquilar. El pánico es proporcional a la resistencia que siento de estar ahí. Pero espiritualmente ese pánico se desvanece. Una parte de mí desea irse, estar allá, retornar a la Fuente, que acabe todo esto.

Explorando mi interior en torno al estado de vulnerabilidad 4/30: me debato entre el anhelo, el miedo a nunca verlo satisfecho, y el miedo a verlo satisfecho. Si se satisface, ¿cómo voy a continuar con mi pretexto de lucha?

Explorando mi interior en torno al estado de vulnerabilidad 5/30: en mi mente, yo nunca pierdo. Si puedo ganar en lo exterior, lo hago, y si en el exterior pierdo, siempre me digo cosas para sentir que no perdí. Me cuesta un montón sostener la derrota y los sentimientos asociados a ella. Pago un precio muy alto por ello: la soledad. Pero la ilusión de nunca perder me embrutece lo suficiente para seguir creyendo que vale la pena la imagen, sensu Pathwork: "nunca me derrotarás, nunca me rendiré, nunca me entregaré, nunca me tendrás".

Explorando mi interior en torno al estado vulnerable 6/30: desde mi Señora Máscara y Señor Ser Inferior, me cuesta mucho -mucho- reconocer que necesito. Puedo golpear mil veces y con toda la fuerza de mi cuerpo exclamar, "no te necesito!!!" (y por supuesto llegármelo a creer). Pero si me permito por un instante sentir el miedo, y doy el paso al vacío, mi corazón anhelante implorará entre lágrimas, "por favor mírame...te necesito". Y ese es un lugar de descanso y pánico simultáneos en mi interior.

Vulnerabilidad al desnudo 7/30: con relativa frecuencia en mi mente se repiten escenas de mi vida dónde me sentí inadecuada, humillada, o que yo misma me ponía en la mira del ridículo. A veces por prepotencia, a veces por dependencia. Siento de nuevo en mi cuerpo esa profunda vergüenza y dolor. Como si no pudiera evitar que estos fantasmas del pasado vinieran a recordarme mi inutilidad, mi estupidez. Y trato de desestimarlos, pero regresan.